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Fotovoltaica: la piedra filosofal frente a la emergencia climática

Fotovoltaica: la piedra filosofal frente a la emergencia climática


Miguel Ángel Martínez-Aroca, Presidente de Anpier

A todas estas bondades, añadiremos que, al convertirse los fotones en la primera fuente de generación de energía, podremos maximizar las oportunidades solares: será innecesario importar combustible fósil, que contaminan nuestro entorno y generan problemas de salud pública en las ciudades, y nutrir nuestra actividad productiva con energía limpia y autóctona, a precios impensables hace tan solo unos pocos años.

La fotovoltaica se ha convertido en la piedra filosofal sobre la que se estructurará una nueva forma de generar y consumir la energía. Sin embargo, queda pendiente el reto de socializar los ingresos de esta tecnología más allá del autoconsumo, fundamentalmente a través de parques participados por ciudadanos y pymes, que vinculen los ingresos a los territorios.

La emergencia climática nos impone acelerar el ritmo en los cambios radicales que debemos de experimentar en nuestra forma de relacionarnos con el entorno y los recursos naturales, así como en la manera de consumir bienes y servicios, donde la energía se convierte en un elemento protagonista, puesto que forma parte de toda actividad productiva y es esencial para nuestro confort.

Las soluciones tecnológicas están totalmente preparadas para aplicarse, a falta de la llegada de nuevos avances, especialmente en almacenamiento. La digitalización abre de par en par las puertas al llamado “empoderamiento ciudadano” en sus decisiones de consumo de bienes, servicios y, por supuesto, energía.

Como reflejo de los desequilibrios políticos hemos vivido dos Elecciones Generales, unas Elecciones Europeas y unas Autonómicas en apenas unos meses, junto con unos Presupuestos Generales sin renovar durante un trienio. Estos inusuales hechos han condicionado la actividad legislativa y esta ralentización de las normativas son un lastre para avanzar en la perentoria transición energética, premisa esencial para abordar la emergencia climática.


4.000 MW de fotovoltaica instalados en 2019
Aun así, los datos de 2019 son muy positivos, dado que España partía de cotas de implantación fotovoltaica ínfimas, 300 MW instalados en 2018, que eran absolutamente impropias de un país con su extensión, población y horas de sol disponibles. La previsión es que cerremos el año 2019 con 3.950 MW de nueva potencia fotovoltaica instalada, de los cuales 350 MW serían autoconsumo y 3.600 MW para suministro a la red general, que se agregarían a los pírricos 4.000 MW que habíamos agregado durante la última década.

Datos muy importantes a pesar de que la normativa de autoconsumo, cuyo desarrollo legislativo en 2019 ha sido extraordinario, no ha logrado aún su plena definición normativa en la parte referida a las comercialización de excedentes, que se culminará en breve fijando un horizonte de 1.000 MW adicionales de autoconsumo para el 2020

Tampoco ha sido posible llevar a la red toda la potencia fotovoltaica adjudicada en la subasta de 2017. De los 4.000 MW fotovoltaicos adjudicados, se quedarán sin ejecutar, aproximadamente, 400 MW.


3.000MW para 2020
En el 2020 está previsto que se incorporen al parque de generación hasta 3.000 MW fotovoltaicos, aquellos que no se acogieron a la subasta y se tomaron con algo más de calma el desarrollo de los proyectos para evitar los sobresaltos que han debido asumir otras iniciativas acogidas al dicho proceso ministerial.

Ha sido triste contemplar como la subasta de 2017 fue pasto de la especulación y la concentración de derechos de instalación sobre premisas ficticias, sin terrenos ni puntos de evacuación concertados, cimientos indeseables si se quiere construir un equilibrado y vigoroso parque de generación. Hemos asistido este año al mercadeo de especuladores que se lucran con la mera gestión de papeles y que han contribuido a generar expectativas que no se realizarán, alimentando una burbuja de solicitudes que desalienta a los verdaderos productores de energía, porque crea un espejismo de sobrecapacidad y bloquea los puntos de evacuación existentes a la espera del mejor postor.

Por desgracia, y salvo el autoconsumo, el parque fotovoltaico español se implanta de espaldas a la sociedad, que no podrá participar de sus beneficios a no ser que el Ministerio priorice en su próxima subasta a las instalaciones de pequeña y mediana potencia.

Abrimos el 2020 sin haber logrado los objetivos impuestos por la Unión Europea, pero, eso sí es cierto, con la satisfacción de ver que se ha iniciado una desideologización de las tecnologías renovables, que antaño parecían una ensoñación de la izquierda. Ahora es difícil encontrar a algún dirigente político que dude de las bondades de estas tecnologías, o que cuestione que la electrificación es el único camino posible para armonizar prosperidad y clima.

También nos ha quedado un cierre de 2019 satisfactorio para los pioneros de la generación fotovoltaica, ningún grupo parlamentario se ha opuesto al Real Decreto Ley que ordena mantener la actual retribución de las 60.000 familias fotovoltaicas españolas, que acumulan 10 años de agresivos recortes retroactivos, con mermas de hasta en un 50% las retribuciones acordadas por el Estado en su momento. Este colectivo, que tuvo que refinanciar en masa sus activos, para no perder sus instalaciones ni sus patrimonios personales, no hubiera soportado más ajustes. Por eso, el sector valora y reconoce la determinación de este Gobierno y, singularmente, de su ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

A los padres y a las madres de la tecnología que ha permitido alumbrar un futuro energético limpio, transformando en energía los fotones del extraordinario sol autóctono con el que contamos, se les había premiado con la ruina de sus inversiones y con el cruel escarnio de atribuirles injustamente todos los males de la factura de la luz, para intentar así justificar la desproporción de los recortes retroactivos que les fueron impuestos, enmascarados en una ‘rentabilidad razonable’ que, en la práctica, no se verifica, pues ningún productor fotovoltaico percibe, ni de lejos, el supuesto 7,39% que la norma les atribuye, dado que los activos fueron valorados muy por debajo de lo que realmente costaron.


El 7,09% de ‘rentabilidad razonable’
La propia Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) emitió un informe a solicitud del Ministerio de Transición Ecológica, en el que sentenciaba que no se podía considerar como ‘rentabilidad razonable’ para este tipo de activos un retorno que fuera inferior al 7,09%, real. El recorte que se hubiera producido, de no haber salido el RDL de hoy, hubiera dejado al sector con una ‘rentabilidad razonable’ del 4,4%; pero absolutamente ficticia, por la valoración intencionadamente exigua que se hizo de las instalaciones, lo que, en la práctica, hubiera supuesto la quiebra generalizada.

La medida se produce in extremis, pero supone un bálsamo para un sector maltratado durante la última década. Realmente, el colectivo de 60.000 productores mantiene un recorte real de entre el 30% y el 50% de las retribuciones originarias, una situación absolutamente injusta; pero sí es verdad que se evita la amenaza de un incomprensible 20% más de ajuste que, en la práctica, suponía la demolición total de los activos fotovoltaicos, lo que hubiera arrasado con las economías familiares.

Habrá que continuar avanzando hasta alcanzar una restauración equilibrada, puesto que son todavía muchos los desajustes arbitrarios ocasionados por la reforma impuesta en 2013, dado que la supuesta rentabilidad del 7,39% es absolutamente ficticia y los recortes soportados son asimétricos, llegando en muchos casos al 50% de la tarifa regulada inicialmente establecida.

No se puede hablar de transición ecológica justa si no se restituyen legítimos derechos a las decenas de miles de familias españolas que, con grandes sacrificios, hemos logrado que sea posible un cambio en el modelo de generación energética que evite los efectos más devastadores del ya constatable cambio climático. La energía fotovoltaica es la llave definitiva que permite a nuestra sociedad producir energía limpia y barata sin contaminar el planeta y sin ocasionar daños a la población, un milagro hecho realidad por nuestro gran colectivo social.

2020 será un año importante para nuestra asociación, cada vez más vigorosa, puesto que ha demostrado un solo afán: la defensa a ultranza de los productores fotovoltaicos y de la seguridad jurídica.


IV edición del Camino del Sol
Hace un mes, en Toledo, con la asistencia de más de 1.000 productores fotovoltaicos de toda España, Anpier celebró el cierre de la IV edición del Camino del Sol, que, con el eslogan: “Seguridad jurídica: SÍ y ahora”, ha recorrido toda la geografía española en 22 actos, con salas repletas de productores fotovoltaicos, en las que la asociación ha podido compartir experiencias con los más de 4.000 productores asistentes.

Nuestro sector está vivo y no se resigna a perder su derecho a generar energía, por eso es imprescindible que todos los productores fotovoltaicos se mantengan unidos en una entidad que representa, agrupa, apoya y defiende esta maravillosa forma de producir energía, la fotovoltaica, la piedra filosofal frente a la emergencia climática.

Articles about coronavirus | 16 de enero de 2020

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